Ojo rojo, ojo
Objetivos
- Tengo que celebrar una misa especial en la iglesia, en honor de la Vieja Deidad.Tengo que convencer a los seis para que me ayuden a reparar el portal. Dónde están: Linda, en el Club Dársena; Albert, en el laboratorio del médico de la peste; Ágata, en el cruce; Herbert, en los barracones; Gunter, en la torre del astrólogo; y Jack en el taller de La Ciudad.
- Tengo que construir un ático en mi casa para acoger a la Vieja Deidad.Tengo que convencer a los seis para que me ayuden a reparar el portal. Dónde están: Linda, en el Club Dársena; Albert, en el laboratorio del médico de la peste; Ágata, en el cruce; Herbert, en los barracones; Gunter, en la torre del astrólogo; y Jack en el taller de La Ciudad.
- Me parece que no puedo convencer a los seis. Va siendo hora de preguntarle a la Vieja Deidad qué hacer. Está en el ático.Parece que no va a ser nada fácil convencer a los seis. Tiene que haber otra manera. Comprobaré mis ventajas...
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Diálogo
Impresionante... Es igual que antaño. Construyeron este templo para ganarse mi perdón.
Pero se olvidaron de que no todo se reduce a unas paredes.

Guardián¿Has recuperado ya suficiente poder?
Sí. Lo recuperé incluso antes de la ceremonia. Me bastó con tu fe en mí.
Aun así..., he de admitir que la misa fue bastante agradable.

GuardiánMe alegro de que te gustase. Ahora, cuéntame más cosas de esas seis personas.
Es fácil. Ve a hablar con ellas y pídeles ayuda para activar el portal mágico.
Como pago, podrías ofrecerles un deseo del portal. Eso suele funcionar.

GuardiánDijiste que me ayudarías a convencerlos.
Y eso estoy haciendo. Sibilinamente, estoy eliminando sus últimas dudas; eso sí, el último paso tendrás que darlo tú.
Esos seis.

Guardián¿Podrías decirme quiénes son esos seis?
¿De verdad no lo sabes? Creía que eras un guardián experimentado.

GuardiánTan solo quiero ir sobre seguro.
Ya, ya... Más vale prevenir que curar. Seis pecados, seis personas.
Linda, la dueña del Club Dársena. Albert, el médico.
Ágata, la monja. Herbert, el guarda.
Gunter, el... de RR. PP. Y Jack, el artesano.

GuardiánPero hay siete piedras... ¿Quién activa la última?
Según tengo entendido, para eso siempre ocurre algo misterioso. Alguien aparece en el último momento.
Supongo que la idea es enseñar una valiosa lección o algo.

GuardiánBueno..., por algo eres un dios.
Tengo un par de preguntas.
Una cosa te digo: conocía a un hombre que se volvió loco por conocer demasiadas respuestas.
Me caes bien, así que no quiero verte perder la cordura... Te concedo dos preguntas.
¿Cómo te convertiste en un dios?
Háblame del portal.
Tu hermana.
Los guardianes y el antiguo contrato.
¿Qué poderes tienes?
¿Por qué necesitas el ojo rojo?
¿Cómo perdiste el ojo?
Alguien con muy pocas luces decidió usar el poder del portal para castigarme.
Pero, en vez de eso, tan solo se maldijo a sí mismo.
Aunque, a decir verdad, no fue muy agradable estar encerrado con todo ese queso.
Así que supongo que, en el fondo, sí que me castigaron.
Pasó hace ya muchos años..., cuando era joven. Más joven que tú, de hecho.
Me encantaba leer libros de historia y de fantasía.
Era un soñador y, por culpa de esos sueños y de un poco de mala suerte, mi hermana y yo acabamos aquí.
Aquí no había nada salvo un portal en el vacío.
Parecía preparado para cumplir nuestros deseos, así que creé este mundo.
Yo nunca pedí convertirme en un dios..., pero supongo que es así como te conviertes en uno.
No hay gran cosa que te pueda contar. Ya estaba aquí cuando llegué.
Concede deseos cuando se activa.
Aunque suele retorcerlos de modos bastante desconcertantes.
Es..., o era..., una chica maravillosa. Le encantaban la naturaleza y los animales.
Mientras yo construía mi pequeño imperio, ella se pasaba todo el tiempo con los árboles y los conejos.

GuardiánLa conozco. Ahora mismo, parece un poco perdida.
Lo cierto es que eso de observar la naturaleza no es demasiado emocionante.
Tras perderse en ella durante tantísimos años..., es normal que te acabes volviendo un poco rarito.
En algún momento, me acabé aburriendo de este lugar.
Decidí pasarme una temporadita viajando a otros mundos para ver cómo eran las cosas en otras partes.
Así que se me ocurrió un giro de guion muy ingenioso.
La idea era dejar a alguien del mundo real aquí, en mi lugar.
Alguien con libre albedrío que mantuviese esto en marcha.
Una nueva deidad..., un guardián. La idea era que todos vosotros fueseis mis sustitutos temporales.
Pero, no sé cómo, todos conseguisteis decepcionarme. Demasiado libre albedrío.
Bueno, tú no. Tú eres un guardián decente.
Ah, pues todos los poderes divinos habituales... Rayos, truenos, entradas dramáticas... Ja, ja.
Es broma. Mi verdadero poder es mi imaginación.
Me invento movidas.
Y mi ojo me ayuda a ver modos interesantes de hacer que cobren vida.
Solía creen en mi propio poder...
Pero, ahora, dependo de la fe que tienen los demás en mí.
Ya te lo dije... Me ayuda. Revela lo que está oculto.
Saca ideas a la superficie.

GuardiánPero también te otorga poder mágico, ¿no?
No exactamente... Es más bien como una maldición.
Pero encontré un modo de controlarlo... e, incluso, disfrutarlo.
¡Atención! He presentido que mi nueva residencia estaba lista, así que he venido.

GuardiánSígueme, que te enseñaré tu ático.

LarryPsst... Lo vi escondido en un arbusto cercano. Estuvo ahí una buena temporada.

GuardiánTen cuidado con las escaleras.

GuardiánEs un lugar bastante acogedor.
Sí... Lo cierto es que llevaba mucho tiempo sin tener un hogar.
Y este lugar me recuerda a mis vacaciones de verano cuando era pequeño.

GuardiánMe alegro de que te guste.
Espero que no ronques.

GuardiánNo, tranquilo. Ahora que tienes un lugar para vivir, cuéntame algo más sobre esas seis personas.
Tan solo tienes que pedirles un favor: que te ayuden a activar el portal mágico.
Puedes sobornarles prometiéndoles que podrán pedirle deseos al portal.

GuardiánMe parece un plan bastante digno.
Exacto. Repara el portal, convence a los seis... ¡y no te olvides de invitarme!
No en vano, aún necesitas que haga un pequeño truquito para poder pedir deseos.

GuardiánPor supuesto... No estaría bien que lo hiciésemos todo sin ti.
Los seis.
Sí, un dios que vive en tu ático.

GuardiánHe hablado con ellos. Están todos dispuestos a ayudarme.

GuardiánPero aún hay algo que los contiene.
Como ya te dije..., tienen que estar de tu parte al cien por cien.

GuardiánPues no sé qué más podría hacer por ellos. A mí me parece que están todos bastante bien.
Sí, la confianza requiere tiempo. Tendrás que esperar.
Y puede que, algún día, tu habilidad sea lo bastante elevada para ayudarles.

GuardiánEntiendo... En ese caso, seguiré mejorando mis habilidades.
O... podrías devolverme el ojo y omitimos toda esta parte tan cansina.
Así, lo único que tendrás que hacer será arreglar el portal. Con mi ojo rojo y un chasquido de dedos...
¡Tachán! Deseos concedidos, mundo salvado y todo eso.

Guardián¿De verdad quieres recuperar tu ojo?
Estoy acostumbrado a su poder. Tardé un montón en aprender a vivir sin él.
Si te digo la verdad..., me preocupas un poco.

GuardiánSí, ya sé... Me produce pesadillas.
Quedarse el ojo.
Devolverlo.

Larry¿Qué tal está nuestro Dios Antiguo?

GuardiánPues lo cierto es que parece un tipo razonablemente agradable.

LarryAun así, es raro eso de tener a una deidad viviendo en tu ático.

GuardiánUna calavera que habla también es algo raro, pero ya me he acostumbrado.

GuardiánLo que me preocupa es el ojo rojo. No me siento cómodo teniéndolo en mi poder.

LarryPues devuélvelo. O dámelo a mí, ja, ja...

GuardiánEn fin, ahora mismo tengo que ir a hablar con la gente que puede ayudarme a activar el portal.

LarryBuena suerte con eso. No es algo que se pida todos los días.

GuardiánExacto... Van a tener que confiar plenamente en mí. Tendré que elegir el momento correcto para pedírselo.
Seis personajes.
Ay, gracias. Empezaba a pensar que eras una de esas personas cautas.
Ay, qué gozada recuperar mi ojo.

GuardiánDijiste que, si lo recuperabas, las cosas avanzarían más rápido con mis amigos.
Y soy un dios de palabra.
Vuelve a hablar con los seis. Con mi bendición, seguro que las cosas van rodadas.

GuardiánMuy bien. En ese caso, seguiré con mi trabajo.
¿Por qué no? Si tanto te gusta...
